– El Gobierno de Puebla alista proyectos ejecutivos para construir seis plantas de tratamiento de agua y gestionar una inversión conjunta superior a los mil 500 millones de pesos, con respaldo estatal, federal y municipal.
El agua vuelve al centro de la agenda pública en Puebla. El coordinador de Gabinete del estado, José Luis García Parra, confirmó que ya se proyecta la construcción de seis nuevas plantas de tratamiento en distintos municipios, como parte de una estrategia para fortalecer la infraestructura hídrica y atender una necesidad considerada “fundamental”.
Las plantas estarían ubicadas en San Salvador El Verde, Tlahuapan, San Martín Texmelucan, Huejotzingo, Calpan y Acatzingo, municipios que enfrentarían beneficios directos con la puesta en marcha de estos proyectos.
Proyectos ejecutivos, el primer paso
De acuerdo con García Parra, actualmente se trabaja en la elaboración de los proyectos ejecutivos, los cuales estarían concluidos en el transcurso de esta semana o, a más tardar, la próxima. Con ello, el Gobierno del Estado busca estar en condiciones de gestionar recursos adicionales ante la Federación.
El objetivo es claro: acceder a una bolsa de inversión estimada en más de mil 500 millones de pesos, destinada específicamente a infraestructura de tratamiento de agua.
Inversión compartida para un tema urgente
El funcionario señaló que el gobernador del estado ya instruyó a que el Gobierno de Puebla comprometa un porcentaje importante de recursos propios para detonar estos proyectos, aunque dejó claro que el plan requiere un esquema de inversión conjunta.
“Vamos a necesitar el respaldo de la Federación y de los municipios también”, explicó, al subrayar que se trata de obras que impactan directamente en las demarcaciones beneficiadas y que requieren coordinación entre los tres niveles de gobierno.
El agua, prioridad estratégica
Más allá de montos y plazos, García Parra enfatizó que la apuesta tiene un trasfondo estratégico: garantizar el acceso y tratamiento del agua en regiones donde la presión sobre este recurso es cada vez mayor.
La conclusión es directa: si los proyectos avanzan como se prevé, Puebla podría dar un paso relevante en infraestructura hídrica, siempre y cuando se concrete la suma de voluntades y recursos entre estado, Federación y municipios. El reto ahora será convertir los planes en obras… y las obras en resultados.
