En menos de 24 horas, tres quelonios fueron hallados muertos; crece la indignación por la contaminación en zonas de anidación
Veracruz.— La tragedia ambiental no se detiene. En menos de 24 horas, al menos tres tortugas marinas fueron encontradas sin vida en playas de Veracruz, en medio de un escenario cada vez más alarmante: manchas de hidrocarburo siguen llegando a la costa… justo donde estas especies deberían estar desovando.
El hallazgo encendió las alertas entre ambientalistas y organizaciones, pero también volvió a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿qué más tiene que pasar para que esto se atienda con urgencia?
Chapopote en zonas de vida… y muerte
Los cuerpos de dos quelonios fueron localizados en playas de Boca del Río: uno en playa Tortugas y otro en La Bamba. Uno de ellos presentaba manchas de hidrocarburo en el caparazón; el otro, una herida visible en el cuello.
Pero no fueron los únicos.
En Coatzacoalcos, al sur del estado, apareció una cría cubierta de chapopote, en una zona que en pocas semanas debería recibir a decenas de tortugas para anidar.
Sí: el mismo lugar donde comienza la vida… hoy está cubierto de combustible.
La mancha que no se detiene
Desde inicios de marzo, pobladores han reportado la llegada de hidrocarburos a distintos puntos del litoral veracruzano: Pajapan, Mecayapan, Tatahuicapan, Coatzacoalcos, Catemaco, Alvarado y Boca del Río.
El problema no solo persiste… se está expandiendo.
Fundaciones y habitantes han tenido que salir a limpiar playas por su cuenta, mientras el chapopote sigue alcanzando zonas clave para la reproducción de fauna marina.
Hasta ahora, el saldo es devastador: al menos cinco tortugas y dos delfines muertos.
Y contando.
Silencio oficial… y preguntas urgentes
A pesar de la gravedad del escenario, las autoridades ambientales no han informado con claridad las causas de la muerte de los ejemplares.
¿Casualidad? ¿Coincidencia? ¿O consecuencia directa de la contaminación?
Porque mientras no hay respuestas, las imágenes hablan solas: cuerpos sin vida, crías cubiertas de chapopote y playas convertidas en trampas mortales.
¿Quién responde por el mar?
Lo que está ocurriendo en Veracruz no es un hecho aislado. Es un problema que avanza, que contamina, que mata.
Y que, hasta ahora, no encuentra responsables claros.
Las organizaciones ya lo advirtieron: se necesitan acciones inmediatas para contener el derrame y proteger a la fauna marina.
La pregunta es inevitable:
¿Cuántas especies más tienen que morir para que esto deje de ser ignorado?




