La mariposa Monarca muestra señales de recuperación en los bosques mexicanos, pero su supervivencia sigue dependiendo de decisiones humanas.
Hay buenas noticias… pero no para bajar la guardia.
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas confirmaron que la presencia de la mariposa Monarca aumentó 64% durante la temporada 2025-2026 en sus zonas de hibernación en México.
Las colonias pasaron de 1.79 a 2.93 hectáreas, una señal clara de recuperación… al menos por ahora.

Un viaje de 4 mil kilómetros… que sigue en riesgo
Cada año, millones de Monarca recorren hasta 4,000 kilómetros desde Canadá y Estados Unidos hasta los bosques de Michoacán y el Estado de México.
Un fenómeno natural único en el mundo… y también uno de los más frágiles.
Durante esta temporada se registraron:
- 9 colonias en total
- 5 dentro de la Reserva de la Biosfera (2.27 ha)
- 4 fuera de ella (0.66 ha)
La colonia más grande se ubicó en El Rosario, Michoacán, confirmando la importancia de proteger estos bosques.
Las amenazas siguen ahí
Aunque el aumento es significativo, las autoridades no lo ocultan: la Monarca sigue enfrentando riesgos reales. Entre los principales:
- Cambio climático
- Uso de plaguicidas
- Presión turística
- Pérdida de hábitat
Porque sí, detrás de cada mariposa hay un ecosistema completo que depende de equilibrio… y ese equilibrio sigue siendo frágil.



Bosques: la clave de todo
La conservación del hábitat ha sido determinante. En el último año:
- La afectación forestal se redujo 32%
- Se registraron 2.55 hectáreas dañadas, principalmente por tala ilegal, incendios y sequía
Incluso, se destacó que la tala clandestina en la zona núcleo está prácticamente erradicada desde 2008, un dato clave en la recuperación de la especie.
Y no es menor: estos bosques no solo sostienen a la Monarca, también abastecen de agua a millones de personas.

Una lucha compartida
La recuperación no es casualidad.
Detrás están comunidades, científicos, autoridades y organizaciones como WWF México, que han trabajado durante décadas para proteger los bosques de oyamel y garantizar la ruta migratoria.
Porque la Monarca no pertenece a un solo país:
es un símbolo compartido entre México, Estados Unidos y Canadá.
Más que una mariposa
La Monarca no solo es espectáculo natural. Es polinizadora, indicador ambiental y símbolo de resiliencia. Su presencia significa que algo se está haciendo bien… pero su historia también deja claro que cualquier retroceso puede ser devastador.
Hoy hay un respiro. Pero no es victoria definitiva. Proteger a la Monarca no es opcional: es defender un equilibrio que sostiene vida, biodiversidad… y futuro.
