El tigre de Bengala escapó, fue buscado durante días y murió en un operativo que hoy deja más dudas que respuestas
Tepetlaoxtoc, Estado de México. — El caso de Kenzo no terminó con su captura, sino con su muerte. Y en el camino, lo que debía ser un operativo para salvar la vida de un animal silvestre se convirtió en un episodio que exhibe fallas, contradicciones y responsabilidades compartidas que hoy intentan diluirse.
La fuga: el origen de todo
El pasado 27 de junio, Kenzo escapó de un PIMVS —un predio autorizado para el manejo de vida silvestre— identificado como Animal Experience México. Días después, la Semarnat se deslindó públicamente al aclarar que el ejemplar no estaba bajo resguardo directo del gobierno, sino de una instalación privada.
El señalamiento es importante, pero también abre una primera grieta: la ley es clara al establecer que estos espacios deben garantizar confinamiento seguro y trato digno. Si el tigre escapó, hubo una falla.
Pero más allá del origen, surge la primera pregunta inevitable:
cuando un animal exótico y potencialmente peligroso queda fuera de control, ¿en qué momento la responsabilidad deja de ser privada y pasa a ser completamente del Estado?
La localización: saber dónde está no es suficiente
Para el 28 de junio, autoridades confirmaron que Kenzo ya había sido localizado en una zona boscosa de Tepetlaoxtoc, tras sobrevuelos con drones y operativos en campo. Sin embargo, no fue capturado ese mismo día.
Se informó que la estrategia aún estaba en análisis.
#TodoMéxico | Tras más de 18 horas de búsqueda, fue localizado el #tigredeBengala blanco que escapó de un refugio en #Tepetlaoxtoc, #Edomex. 🚨🐅
— Ni Perra Idea – Periodismo Daltónico (@NP_ideaa) June 30, 2026
8 drones con cámaras térmicas permitieron encontrarlo oculto entre la vegetación. La labores para ponerlo bajo resguardo continúan.⚠️ pic.twitter.com/StUdqRgMWf
El dato no es menor. En situaciones de este tipo, cada hora cuenta, no solo por el riesgo a la población, sino por el propio desgaste del animal: estrés, deshidratación, posibles lesiones.
Si ya estaba ubicado, la duda es directa, ¿por qué no se actuó con mayor precisión y rapidez para asegurar su vida en ese momento?
El operativo: despliegue amplio, resultado cuestionado
Durante los días siguientes se desplegó un operativo conjunto con participación de autoridades municipales, Protección Civil, Profepa y especialistas, incluidos perfiles del Parque Ecológico Zacango.
En papel, el escenario parecía el adecuado: instituciones, personal técnico, coordinación. Pero en los hechos, el operativo se prolongó cuatro días.
Cuatro días para un animal localizado. Cuatro días en los que Kenzo siguió expuesto.
Aquí la narrativa institucional habla de esfuerzo; la realidad obliga a preguntar. ¿El despliegue fue realmente efectivo o evidenció falta de protocolos claros para este tipo de rescates?
La “captura”: la versión que no duró
Finalmente, autoridades anunciaron la captura del tigre. La Profepa informó que Kenzo estaba recibiendo atención médica y sería trasladado al Zoológico de Zacango. Incluso, a nivel municipal, se aseguró que el ejemplar ya iba en camino.
La narrativa era clara: operativo exitoso, animal a salvo.
Respecto al tema del tigre de bengala que se escapó de un PIMVS, en el municipio mexiquense de Tepetlaoxtoc, la Profepa informa que el ejemplar ha sido rescatado y se encuentra recibiendo atención médica.
— PROFEPA (@PROFEPA_Mx) July 2, 2026
Continuaremos informando sobre su condición. pic.twitter.com/RtOHrLXUC4
Pero esa versión duró apenas horas. Porque mientras se comunicaba un traslado, comenzaron a surgir señales de que la historia no era la misma detrás de cámaras.
Entonces la pregunta cambia de tono: ¿por qué se informó que el animal estaba estable si su condición ya era crítica?
La muerte: versiones encontradas y responsabilidades en disputa
Poco después, el presidente de AZCARM, Ernesto Zazueta, aseguró públicamente que Kenzo había muerto durante el aseguramiento, señalando que el animal fue baleado y sedado, y cuestionando la experiencia del equipo veterinario involucrado.
El rescate de Kenzo terminó en muerte… y en cuestionamientos. 💔🐯
— Ni Perra Idea – Periodismo Daltónico (@NP_ideaa) July 2, 2026
El tigre de Bengala blanco capturado en #EDOMEX no sobrevivió al operativo.
Desde @azcarmx, acusan que el procedimiento fue realizado por personal sin la experiencia necesaria reclutado por @PROFEPA_Mx. pic.twitter.com/IYnyS5J8VQ
Sus declaraciones apuntan a un posible mal manejo durante el procedimiento, algo especialmente delicado cuando se trata de fauna silvestre que requiere protocolos altamente especializados.
Horas más tarde, la Profepa confirmó el fallecimiento, pero bajo otra narrativa: el tigre habría atacado al personal, lo que obligó a repeler la agresión. Posteriormente, pese a recibir atención médica, murió.
Dos versiones. Un mismo desenlace.
Y en medio, una pregunta que no se puede ignorar; ¿la muerte fue consecuencia inevitable del riesgo… o resultado de decisiones mal ejecutadas?
El cierre institucional: clausura y deslinde
Tras los hechos, la Profepa anunció la clausura total temporal del PIMVS de donde escapó Kenzo, argumentando irregularidades en sus instalaciones y plan de manejo.
El mensaje es claro: hubo fallas en el origen.
Pero centrarse únicamente en ese punto también deja una sensación incómoda: la de un deslinde institucional que busca cerrar el caso en el punto más conveniente.
Porque sí, el centro tenía responsabilidad. Pero también la tienen las autoridades que, una vez ocurrido el escape, asumieron el control total del operativo. Y ahí es donde el caso no termina de cuadrar.
Lo que deja Kenzo
La historia de Kenzo no es solo la de un tigre que escapó.
Es la de un sistema que falló en cadena, en el resguardo, en la reacción y, posiblemente, en el manejo final.
Porque cuando se trata de salvar una vida —más aún la de un animal bajo control humano— no hay margen para la improvisación. Y mucho menos para versiones que no coinciden.
Hoy, Kenzo ya no está. Pero lo que queda no es solo indignación, sino una exigencia legítima: que la responsabilidad no se reparta… se asuma.



