La asociación denunció el hallazgo de dos fosas con cuerpos de perros cerca de una estancia canina y dentro del panteón municipal. Las necropsias, afirmó, determinaron que los animales murieron por traumatismo craneoencefálico.

La desaparición de Chilaquil llevó a una investigación
Lo que comenzó con la búsqueda de Chilaquil, un perro comunitario que había sido adoptado y que se extravió accidentalmente de su hogar, terminó revelando un escenario que TAC Una Protección al Entorno A.C. calificó como un posible caso de crueldad animal cometido desde el ámbito municipal.
De acuerdo con la organización, a principios de junio de 2026 recibieron el reporte de que Chilaquil había sido capturado por personal de la estancia canina del municipio de Altepexi. La propia asociación señaló que este hecho fue confirmado por trabajadores del lugar.
Sin embargo, el perro desapareció y hasta ahora no se conoce su paradero.
La propietaria presentó una denuncia con asesoría y acompañamiento jurídico de TAC. Durante las labores de búsqueda surgió un hallazgo que cambió el rumbo del caso: una fosa con cuerpos de perros localizada cerca de la estancia canina municipal.
Días después apareció una segunda fosa, esta vez dentro del panteón municipal “Tlalcualpa”.
Una segunda fosa y la intervención de la Fiscalía
TAC aseguró que, ante el segundo hallazgo, elementos de la Policía Municipal inicialmente se negaron a intervenir, por lo que la organización dio parte al Ministerio Público y presentó una segunda denuncia.
Posteriormente, según el relato difundido por la asociación, el sitio fue asegurado y agentes estatales de investigación de la Fiscalía General del Estado de Puebla realizaron el levantamiento de los cuerpos.
La organización sostiene que entre los restos podría encontrarse Chilaquil, aunque esto no ha sido confirmado públicamente. Las necropsias practicadas a los caninos recuperados, de acuerdo con TAC, establecieron como causa de muerte traumatismo craneoencefálico.
El dato resulta especialmente grave porque, de confirmarse que los animales fueron privados de la vida de manera violenta, no se trataría simplemente de un problema de control de población animal, sino de un posible caso de maltrato y crueldad que tendría que ser investigado y sancionado conforme a la legislación vigente.
“No tener dueño no significa no tener derechos”
TAC cuestionó que los animales que son recogidos de la vía pública puedan terminar en condiciones distintas a las establecidas por la normativa.
La asociación sostuvo que los ayuntamientos tienen obligaciones de resguardo, atención veterinaria y promoción de adopciones responsables, y rechazó que la captura de perros y gatos pueda convertirse en un mecanismo para eliminarlos de manera indiscriminada.
También enfatizó que la eutanasia humanitaria no puede utilizarse como método generalizado de control poblacional, pues debe realizarse bajo criterios médicos y legales, por personal capacitado y mediante procedimientos establecidos.
“Que un animalito no tenga dueño no significa que no tenga derechos”, señaló TAC en su denuncia pública, al advertir que continuará dando seguimiento jurídico al caso.
La investigación apunta a una posible cadena de responsabilidades
La organización afirmó que, de comprobarse los hechos denunciados, la responsabilidad no se limitaría a una sola persona.
TAC planteó que la investigación debe determinar quién habría dado la orden, quién realizó las capturas, quién trasladó a los animales y quién habría participado en su muerte y posterior disposición de los cuerpos.
La asociación también señaló que, cuando existen servidores públicos involucrados en un presunto delito de maltrato animal cometido durante el ejercicio de sus funciones, las responsabilidades podrían agravarse, aunque será la autoridad ministerial y, en su caso, judicial, la que determine responsabilidades individuales.
TAC informó además que cuenta con datos adicionales de la investigación que por ahora no hará públicos, debido a la secrecía del proceso.



¿Dónde está Chilaquil?
Mientras las investigaciones continúan, una pregunta permanece abierta: ¿dónde está Chilaquil?
El perro que salió accidentalmente de su casa, que alguna vez fue un animal comunitario y que después encontró una familia, sigue desaparecido. Su caso terminó destapando el hallazgo de decenas de animales que, según TAC, murieron sin que nadie los buscara.
Ahora la asociación exige que se esclarezca qué ocurrió en Altepexi y que, si se acreditan actos de crueldad, cada persona involucrada responda ante la justicia. Porque detrás de cada cuerpo encontrado en esas fosas había un animal que alguna vez caminó, sintió y buscó sobrevivir.
Y para Chilaquil, la pregunta sigue siendo la misma… ¿Dónde está?.


