F1 2026 – Semana 8. Antes del semáforo: lo que todavía no sabemos
La nueva era ya rodó en pista. Los autos giraron en el Bahrain International Circuit, los equipos acumularon kilómetros en las dos tandas de prueba (11–13 y 18–20 de febrero) organizadas por la Formula 1, y las primeras tablas de tiempos empezaron a dibujar tendencias.
Pero antes de que se apague el semáforo por primera vez, conviene detenerse en algo fundamental: todavía hay más incógnitas que certezas.

Los test de pretemporada no están diseñados para revelar jerarquías definitivas. Están pensados para validar sistemas, entender correlaciones aerodinámicas y descubrir problemas antes de competir por puntos. Las cargas de combustible varían, los mapas de motor cambian y los programas de trabajo no siempre buscan velocidad pura.
En un reglamento nuevo, esa opacidad es aún mayor.
En Bahréin vimos señales:
- Ferrari mostró velocidad a una vuelta.
- McLaren fue consistente en tandas largas
- Red Bull trabajó más en simulación estratégica que en exhibición de tiempos.
- Mercedes priorizó acumulación de datos.
- Aston Martin sufrió contratiempos de fiabilidad que limitaron su kilometraje.
Pero nada de eso constituye todavía una jerarquía oficial.
Los equipos no solo prueban rendimiento; prueban integración. Ensayan simulaciones de carrera, gestión energética en tráfico, comportamiento con distintos niveles de batería y reacción a temperaturas cambiantes. Muchos de esos datos no se reflejan en el mejor tiempo del día.
Tampoco se ve en los test la presión real del domingo. Una cosa es completar vueltas en condiciones controladas; otra muy distinta es sostener ritmo bajo desgaste, defender posición o ejecutar una estrategia con márgenes mínimos.
Históricamente, los cambios de reglamento han alterado el orden competitivo con rapidez. En 2014, el dominio inicial fue evidente desde el arranque, pero el desarrollo técnico redujo distancias a lo largo del año. En 2009, una solución aerodinámica innovadora redefinió la pelea por el campeonato desde las primeras carreras. En 2022, varios equipos necesitaron varias fechas para corregir problemas estructurales que no habían dimensionado completamente durante la pretemporada.
La primera carrera de 2026 no definirá el campeonato, pero sí introducirá variables que aún no han sido expuestas: degradación real en stints largos, fiabilidad bajo presión competitiva, reacción estratégica en carrera abierta y capacidad de adaptación durante un fin de semana completo.
La pretemporada dejó señales y algunas tendencias iniciales, pero todavía no ofrece respuestas definitivas sobre la verdadera jerarquía competitiva. Lo único claro es que el nuevo reglamento ha comprimido márgenes visibles y trasladado muchas diferencias al terreno de la ejecución, y esa ejecución solo puede evaluarse cuando hay puntos en juego.
El arranque del campeonato será el primer filtro real. La próxima semana analizaremos el escenario completo del debut: condiciones del circuito, claves estratégicas, posibles órdenes competitivos y los duelos que pueden marcar el inicio de esta nueva era.
La pretemporada construyó expectativas. La primera carrera empezará a destruirlas.

