Quedan tres partidos y la NFL ya no tiene forma.
No hay un equipo que se sienta seguro, no hay un favorito que imponga respeto y no hay una sola semana que no voltee el tablero.
La Semana 16 no ordenó nada: expuso nervios, castigó errores y dejó claro que aquí ya no se juega a largo plazo. Cada snap pesa, cada decisión deja huella y cualquier descuido puede borrar meses de trabajo.
Thursday Night Football
Los Ángeles Rams 37 – Seattle Seahawks 38 (OT)
Seattle ganó, pero sufrió como si esto fuera un trámite del SAT.
Los Rams se negaron a morir, llevaron el juego al límite y obligaron a los Seahawks a mostrar carácter… algo que a estas alturas del año ya debería venir de fábrica.
Seattle salió vivo, no dominante.
Y en diciembre, sobrevivir cuenta… pero no enamora.

Saturday NFL
Philadelphia Eagles 29 – Washington Commanders 18
Philadelphia hizo lo necesario, nada más.
No brillaron, no aplastaron, pero controlaron el partido como equipo que sabe que no necesita lucirse para ganar.
Washington compitió con dignidad, pero sin colmillo.
Ese colmillo que separa a los equipos que aspiran… de los que solo incomodan.
Chicago Bears 22 – Green Bay Packers 16
Chicago volvió a ganar con identidad.
Defensa física, ofensiva paciente y un plan claro: no regalar nada.
Green Bay, en cambio, jugó como si aún estuviera decidiendo quién es.
Y en la Semana 16, la indecisión es sinónimo de vacaciones adelantadas.
Sunday NFL
New Orleans Saints 29 – New York Jets 6
Partido de una sola dirección.
Los Saints hicieron lo que quisieron; los Jets hicieron… lo que pudieron (que no fue mucho).
Nueva York sigue atrapado en ese limbo eterno entre “hay talento” y “esto no funciona”.
New Orleans, sin ruido, sigue sumando.
Carolina Panthers 23 – Tampa Bay Buccaneers 20
Carolina volvió a decir “no nos ignoren”.
Juego inteligente, sin pánico, aprovechando errores y manejando el cierre con frialdad.
Tampa dejó escapar un partido que duele… porque estos son los que después se extrañan en enero.
Buffalo Bills 23 – Cleveland Browns 20
Buffalo ganó a la mala, pero ganó.
No fue elegante, no fue dominante, pero fue resiliente.
Cleveland peleó hasta el final, pero sigue cargando esa sensación de “casi”.
Y en esta liga, el “casi” no clasifica.

Los Angeles Chargers 34 – Dallas Cowboys 17
Golpe directo al ego vaquero.
Los Chargers jugaron su mejor partido cuando más lo necesitaban: agresivos, balanceados y con hambre.
Dallas volvió a mostrar su versión frágil cuando el guion se sale del plan.
Mucho talento… poca respuesta.
Cincinnati Bengals 45 – Miami Dolphins 21
Golpe seco, sin anestesia y con sonrisa incluida.
Cincinnati no avisó: ejecutó. Ritmo alto, castigo constante y una sensación clara de “cuando estamos completos, esto es lo que pasa”.
Miami, del otro lado, se fue diluyendo drive tras drive.
Físicamente superados, mentalmente rebasados y otra vez atrapados en el mismo dilema de cada diciembre: mucha velocidad, mucho show… y demasiadas dudas cuando el calendario aprieta.
Minnesota Vikings 16 – New York Giants 13
Feo, trabado y con más nervio que fútbol.
Minnesota no brilló, pero hizo lo mínimo indispensable para no autoboicotearse… y en diciembre, eso ya cuenta como virtud.
Los Giants pelearon hasta el final, pero siguen atrapados en esa tierra de nadie donde competir no alcanza.
No fallaron estrepitosamente… simplemente se quedaron cortos. Y en esta liga, quedarse corto es perder igual.
Tennessee Titans 26 – Kansas City Chiefs 9
El marcador que nadie tenía en la quiniela… y que nadie en Kansas City quiere volver a ver.
Sin Mahomes, los Chiefs son una experiencia triste: ofensiva sin alma, decisiones sin chispa y un ataque que parece estar contando los días para que alguien los rescate.
Tennessee no necesitó hacer magia, solo empujar donde dolía.
Y el resultado deja una imagen brutal: sin su estrella, Kansas City se ve más frágil que su propia temporada… larga, gris y cada vez más incómoda de aceptar.

Atlanta Falcons 26 – Arizona Cardinals 19
Atlanta ganó sin emocionar, pero cumpliendo.
Arizona peleó, pero sigue mostrando las mismas carencias ofensivas que los han perseguido todo el año.
Victoria funcional para los Falcons.
Derrota más al expediente para los Cardinals.
Houston Texans 23 – Las Vegas Raiders 21
Houston sigue creciendo sin pedir reflectores.
Juego cerrado, buena ejecución y cabeza fría en los momentos importantes.
Las Vegas volvió a perder un partido que estuvo ahí… y lo dejó ir.
Otra semana más alimentando la frustración.
Pittsburgh Steelers 29 – Detroit Lions 24
Partidazo con aroma a playoff… y a golpe emocional.
Pittsburgh ganó como sabe hacerlo: colmillo viejo, defensa apareciendo en el momento exacto y esa habilidad histórica para sobrevivir cuando el juego se vuelve incómodo.
Detroit luchó, empujó y volvió a ilusionar… solo para dejar a su gente mordiéndose las uñas otra vez.
El talento está, la intención también, pero en los cierres apretados los Lions siguen repartiendo más infartos que victorias. Y sí, otro domingo donde el golpe no fue solo en el marcador, también en el corazón de su afición.

New England Patriots 28 – Baltimore Ravens 24
Victoria que no solo manda mensaje: firma candidatura a primer sembrado.
Drake Maye dio un partidazo de esos que cambian conversaciones: liderazgo, temple, lecturas finas y la sensación constante de que el juego estaba exactamente donde él quería. Si alguien todavía pregunta por el MVP, que vea este partido otra vez.
Los Patriots jugaron ordenados, sí, pero sobre todo jugaron con un Drake Maye al frente, dictando ritmo y castigando cada error.
Baltimore dejó pasar una oportunidad dorada y fue víctima de su propio desorden: castigos, malas decisiones y una defensa que no encontró cómo frenar al mejor jugador del campo… y, hoy por hoy, uno de los mejores de toda la liga.

Monday Night Football
San Francisco 49ers 48 – Indianapolis Colts 27
San Francisco en modo apisonadora.
Cuando este equipo se prende, no pregunta… ejecuta.
Indianapolis compitió un rato, pero la diferencia de nivel se hizo brutalmente evidente.
Los 49ers cerraron la semana recordándole a la liga quién manda cuando están completos.
Lo inquietante no es solo quién ganó o perdió, sino cómo se ve la liga a estas alturas.
Quedan tres partidos y, por primera vez en mucho tiempo, no hay un camino limpio hacia el Vince Lombardi. No hay un monstruo invencible, no hay un favorito que intimide a todos y no hay garantías de absolutamente nada.
Lo que hay es presión.
Presión en cada snap, en cada decisión y en cada error que ya no se puede corregir. Aquí ya no se construye, aquí se sobrevive. Los equipos que lleguen a enero no serán necesariamente los más talentosos, sino los que mejor aprendan a jugar con el miedo, el cansancio y el ruido.
Y tú ya sabes:
Solo en NPI te contamos lo que pasó, lo que dolió… y lo que nadie quiere aceptar.
Bienvenidos al tramo más cruel —y delicioso— de la temporada. 🏈🔥
