Una serie semanal de NPI para entender la nueva Fórmula 1

El cambio empieza antes de que vuelva la pista
No hay Fórmula 1 en el calendario, pero sería un error pensar que esto es tiempo muerto. La F1 nunca se detiene; solo aprovecha cuando no la estamos viendo para mover las reglas. Y lo que viene no es un ajuste menor ni una nota escondida en el reglamento: es uno de esos cambios que, cuando llegan a pista, ya es demasiado tarde para fingir sorpresa.
Mientras el fan espera que regresen los semáforos, la FIA ya decidió que el auto, el motor, la aerodinámica y hasta la forma de correr ya no sirven como están. Así, sin rodeos. El mensaje es claro: el modelo actual llegó a su límite y hay que reconfigurarlo… otra vez.
Y aquí es donde empieza lo interesante.
Cada vez que la Fórmula 1 promete autos más pequeños, carreras más cerradas y un espectáculo más “natural”, la historia recuerda que la intención no siempre coincide con el resultado. A veces funciona. A veces genera nuevas ventajas inesperadas. Y a veces simplemente cambia quién domina mientras todos tratan de entender qué pasó.
Por eso nace esta serie.
No para repetir comunicados oficiales ni vender el discurso optimista de siempre, sino para entender el cambio, la intención y las consecuencias antes de que vuelva la Fórmula 1. Porque el verdadero impacto del reglamento que viene no se va a notar en la primera carrera, sino en lo que ya se está definiendo ahora, lejos de las cámaras, en simuladores, hojas de cálculo y mesas de diseño.

Durante las próximas semanas, cada viernes, en NPI vamos a ir desmenuzando un punto clave de la nueva Fórmula 1. Autos que prometen dejar de crecer como si fueran vehículos de lujo. Motores donde la electricidad ya no acompaña, sino que pesa tanto como la gasolina. Aerodinámica que intenta resolver un problema que la F1 lleva décadas persiguiendo: correr cerca sin convertir cada adelantamiento en una misión imposible.
Y sí, también hablaremos de pilotos. Porque estas reglas no solo benefician a los equipos mejor organizados, sino a quienes sepan adaptarse más rápido, pensar más y cometer menos errores. No todos lo hacen igual. Nunca lo han hecho.
¿Esto garantiza mejores carreras? No.
¿Garantiza que la FIA no vuelva a cambiar las reglas en unos años? Tampoco.
Pero sí garantiza algo: la próxima era de la Fórmula 1 ya empezó, aunque todavía no haya un solo coche en pista.
Así que mientras el calendario está en pausa, aquí no vamos a hacer como que no pasa nada. Vamos a intentar entenderlo. A leer entre líneas. Y a señalar, desde ahora, dónde pueden estar las ventajas… y también los problemas.
Porque la F1 no corre.
Pero el cambio ya está en marcha.
