F1 2026 – Semana 4. Unidad de potencia: cuando el motor deja de ser el rey absoluto
Durante años, la Fórmula 1 construyó su jerarquía alrededor del motor. Tener la mejor unidad de potencia significaba tener medio campeonato en el bolsillo y el resto del coche se adaptaba a ese núcleo dominante.
En 2026, esa lógica cambia. El motor sigue siendo clave, pero deja de mandar solo.
El nuevo reglamento mantiene el V6 turbo de 1.6 litros, pero redefine su rol dentro del conjunto. El motor de combustión pierde protagonismo relativo y la parte eléctrica deja de ser un complemento discreto para convertirse en un componente central del rendimiento. Este cambio no aparece de la nada: la era híbrida iniciada en 2014 llevó la complejidad técnica al extremo, encareció el desarrollo y amplió brechas difíciles de cerrar.

La respuesta de la F1 es una corrección directa. La eliminación del MGU-H, el componente más sofisticado del sistema actual, simplifica la arquitectura del motor, reduce costos y elimina una de las mayores barreras técnicas entre fabricantes. No es un retroceso tecnológico, sino un cambio de prioridades.

En la generación actual, el motor térmico define el carácter del auto y la electricidad acompaña. En 2026, esa relación se equilibra y la potencia pasa a construirse desde la integración de todos los elementos de la unidad de potencia dentro del concepto general del coche. Esto afecta el empaquetado, el peso, la distribución de masas y la forma en la que el motor se relaciona con la aerodinámica.
Ese mismo cambio impacta el mapa competitivo. Los equipos que construyeron ventajas alrededor de soluciones ultra complejas pierden parte de ese margen, mientras que fabricantes nuevos o rezagados encuentran un reglamento más accesible, donde interpretar bien el concepto puede valer tanto como años de desarrollo acumulado. La unidad de potencia deja de ser un bloque independiente y pasa a formar parte de un sistema que exige coherencia total.
La Fórmula 1 no está diseñando motores menos avanzados, sino motores que dependan menos de la sofisticación extrema y más del entendimiento global del coche. En 2026, la unidad de potencia sigue siendo decisiva, pero ya no lo gana todo por sí sola. Ahora forma parte de una ecuación más amplia, donde cada decisión técnica pesa desde el primer trazo del diseño.

La próxima semana seguimos avanzando con los combustibles sostenibles y por qué se convirtieron en una pieza clave —mucho más allá del discurso ecológico— en la nueva F1.
