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Cuando adelantar deja de ser un botón: así cambia la F1 con la aerodinámica activa

F1 2026 – Semana 2. Aerodinámica activa: cuando el aire deja de mandar (y el DRS deja de existir)

El DRS, tal como lo conocemos, muere en 2025. En 2026 no hay alerón abierto por estar a menos de un segundo.
No hay zonas de activación “prestadas”. Lo que llega se llama Active Aerodynamics System (AAS) y cambia la lógica completa.

Durante años, la Fórmula 1 diseñó autos para una condición ideal: aire limpio, flujo estable y ventanas aerodinámicas tan estrechas que cualquier alteración las rompía. Cuando el aire desaparecía, el rendimiento también. El DRS fue la solución rápida: útil, espectacular… pero artificial

El AAS no es un botón para adelantar.
Es un sistema estructural del coche que permite modificar su comportamiento aerodinámico a lo largo de la vuelta.

De forma simplificada, los autos de 2026 trabajarán con dos grandes estados:

  • Modo de baja resistencia (Low Drag), pensado para rectas, eficiencia y recuperación de energía
  • Modo de alta carga (High Downforce), enfocado en estabilidad, curvas rápidas y control del balance

La diferencia clave no está en abrir o cerrar un alerón.
Está en cuándo cambiar de estado, cómo se hace esa transición y cómo se integra con todo lo demás: unidad de potencia, energía eléctrica, neumáticos y tráfico.

A diferencia del DRS, el AAS no depende del coche de adelante.
Depende de la gestión. De la lectura. Y de la coherencia del concepto.

Eso cambia la forma en la que se pelea en pista. El auto deja de colapsar automáticamente al perder aire limpio, pero tampoco recibe ayuda gratuita. El rendimiento se vuelve más progresivo… y los errores más visibles.

Para los equipos, el reto es enorme.
Diseñar aerodinámica activa implica equilibrar variables que antes podían aislarse:

  • carga vs eficiencia
  • consumo y recuperación de energía
  • estabilidad en tráfico
  • degradación de neumáticos

Todo está conectado. Y cualquier lectura incorrecta se paga vuelta a vuelta.

Para el piloto, el cambio es igual de profundo.
El coche deja de ser una plataforma rígida que exige condiciones perfectas y pasa a ser una herramienta más flexible, pero también más exigente. Hay menos filtros, más información directa y menos margen para esconder fallos.

La Fórmula 1 no eliminó el DRS por nostalgia ni por corrección política. Lo eliminó porque el parche ya no alcanzaba. 2026 no busca adelantamientos artificiales. Busca autos que no desaparezcan cuando hay pelea real.

La próxima semana seguimos quitando capas: la gestión de energía y por qué el nuevo reglamento quiere que la potencia se administre, no solo se descargue.