El municipio de Torreón inició la sustitución gradual de 130 carromatos de tracción animal por unidades motorizadas. Los equinos retirados serán canalizados a procesos de adopción responsable.
Torreón, Coahuila.— Un cambio comenzó a tomar forma en las calles de Torreón: 37 caballos, yeguas, mulas y burritos realizaron su último recorrido de trabajo jalando carromatos, como parte del inicio del programa “De la herradura al motor”.
La iniciativa contempla la sustitución gradual de 130 carromatos de tracción animal por vehículos motorizados, con el objetivo de que las familias que se dedican al acarreo de escombro y otros materiales puedan mantener su fuente de ingresos sin depender del trabajo de los animales.
El arranque del programa estuvo acompañado por una caravana de carromatos que recorrió distintas calles de Torreón. Aunque el momento tuvo un carácter festivo, para los equinos participantes representó el cierre de una etapa de trabajo y el comienzo de otra en la que se busca garantizar su bienestar.
De acuerdo con lo informado por el municipio, las unidades motorizadas serán entregadas progresivamente a las 130 personas identificadas previamente mediante un censo. El Gobierno Municipal cubrirá aproximadamente 80 por ciento del costo de cada vehículo, mientras que los beneficiarios aportarán el 20 por ciento restante mediante abonos.
“Hoy no venimos solamente a entregar motocarros, sino a cambiar 260 historias, las de 130 familias que dependen de la actividad y de 130 caballos, yeguas, mulas y burritos a quienes a partir de hoy les toca descansar”, señaló Fernando Villarreal Cuéllar, director de Servicios Públicos.
¿Qué pasará con los animales?
Uno de los puntos centrales del programa es el destino de los equinos que sean retirados de los carromatos. Los animales serán incorporados a un proceso de adopción responsable, con supervisión de la Defensoría Animalista Laguna.
La intención es encontrar personas que cuenten con espacio, recursos y condiciones adecuadas para hacerse cargo de ellos, garantizando alimentación, atención y cuidados durante esta nueva etapa de sus vidas.
La sustitución también responde a una problemática señalada durante años por activistas: las condiciones a las que pueden estar expuestos los animales durante las jornadas de trabajo, entre ellas sobrecarga, golpes, deshidratación y temperaturas extremas.
Con el programa, la transición busca atender ambos frentes: reducir el uso de animales para actividades de carga y evitar que las familias pierdan su principal fuente de ingresos.
Las unidades restantes serán entregadas de manera progresiva durante los próximos meses. Mientras tanto, uno de los principales retos será dar seguimiento al destino y bienestar de cada uno de los equinos retirados, para que el cambio no termine únicamente con el último recorrido de los carromatos, sino que realmente represente el inicio de una vida más digna para los animales.






