Disminuye reprobación, crece la investigación y continúan obras en clínicas universitarias
La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla destacó avances académicos y de infraestructura en su Facultad de Estomatología, una unidad que —de acuerdo con autoridades universitarias— combina formación de calidad con una fuerte vocación social.
Durante un balance institucional, la rectora Lilia Cedillo Ramírez subrayó el crecimiento en el número de integrantes dentro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, así como el fortalecimiento de la vinculación con otras unidades académicas.
Menos reprobación, más formación clínica
Uno de los indicadores que más llamó la atención fue la reducción en el índice de reprobación, que pasó del 30 al 16 por ciento, lo que refleja —según la institución— una mejora en los procesos de enseñanza y acompañamiento estudiantil.
A la par, se informó que actualmente 300 alumnos pasantes se encuentran realizando prácticas en distintos campos clínicos, consolidando su formación profesional en contacto directo con pacientes.
En el ámbito académico, también continúa el desarrollo del Doctorado en Ciencias Odontológicas, como parte de la apuesta por fortalecer la investigación en esta área.
Infraestructura y atención a estudiantes
Como parte de los anuncios, la rectora confirmó la continuidad de las obras del segundo piso de las clínicas, un proyecto que busca mejorar las condiciones de aprendizaje para estudiantes de licenciatura y ampliar la capacidad de atención.
Vocación social como sello
Más allá de los números, la administración universitaria puso énfasis en el papel social de la facultad.
“La Facultad de Estomatología siempre se ha distinguido por esa calidad en la educación, pero también por su sensibilidad en la labor social”, expresó Cedillo Ramírez, al referirse a las campañas de salud y la atención permanente que se brinda en sus clínicas.
En un contexto donde el acceso a servicios dentales sigue siendo limitado para muchos sectores, estas acciones colocan a la facultad no solo como un espacio de formación, sino también como un punto de atención para la comunidad.
El balance deja ver una combinación de crecimiento académico, inversión en infraestructura y trabajo social. El desafío, como en otros espacios educativos, será sostener estos avances y traducirlos en un impacto tangible tanto en estudiantes como en la población que atienden.








