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Cuando la Física cuida la tierra: ciencia BUAP propone blindar cultivos sin químicos

Investigadores de la BUAP demostraron que las mismas leyes físicas que explican el origen del universo pueden ayudar a frenar plagas y enfermedades en el campo, apostando por una agricultura sostenible y sin químicos.

La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla vuelve a poner la ciencia al servicio del entorno. Un equipo multidisciplinario de investigadores en Física y agroecología propuso utilizar la teoría de percolación —una rama de la Física estadística— para proteger cultivos prioritarios y reducir el uso de agroquímicos, una alternativa con impacto directo en la seguridad alimentaria.

El estudio, desarrollado por Jhony Eredi Ramírez, Arturo Fernández Téllez, Ygnacio Martínez Laguna, Jesús Francisco López Olguín y Agustín Aragón García, parte de una idea clave: una plantación agrícola se comporta igual que un sistema físico poroso, donde la conexión entre elementos define si una enfermedad se propaga… o se detiene.

La Física como aliada del campo

Desde un enfoque agroecológico, los investigadores analizaron la propagación de Phytophthora, patógeno conocido como el “destructor de plantas”, responsable de pérdidas millonarias en cultivos como papa, chile y aguacate en Puebla y otras regiones del país.

El hallazgo es claro: al organizar los cultivos en esquemas de intercalado —columnas o diagonales alternas, tipo ajedrez— se crean barreras naturales que impiden que la enfermedad se extienda por todo el campo. La disposición en diagonales resultó ser la más efectiva, permitiendo proteger las cosechas sin recurrir a fungicidas químicos.

Del suelo agrícola a los aceleradores de partículas

La investigación dio un giro inesperado cuando el mismo modelo matemático se aplicó al estudio del Plasma de Quarks y Gluones, un estado exótico de la materia que existió al inicio del universo. Para ello, los científicos analizaron datos de colisiones en algunos de los laboratorios más potentes del mundo, como el Large Hadron Collider (Suiza) y el Relativistic Heavy Ion Collider (Estados Unidos).

El equipo descubrió que la energía necesaria para formar este plasma no es fija: depende del tamaño de las partículas que colisionan. En sistemas pequeños, como protones, se requiere hasta 20 veces más energía que en núcleos grandes, un hallazgo que ayuda a explicar comportamientos colectivos en escenarios antes considerados imposibles.

Entropía, energía… y nuevas respuestas

En 2024, el análisis se extendió a la entropía y la capacidad calorífica de estos sistemas extremos. Los resultados mostraron que no se comportan como un gas ideal: a mayor energía, el sistema adquiere nuevas formas de almacenar calor, lo que revela transformaciones internas profundas. Una analogía científica que, otra vez, encuentra eco en los sistemas vivos.

Policultivos y saberes ancestrales

La etapa más reciente del proyecto, presentada en 2025, conecta la Física de redes complejas con estrategias agroecológicas inspiradas en la milpa mexicana. El diseño de policultivos permite frenar plagas como la arañita roja (Tetranychus urticae), al romper la continuidad entre plantas susceptibles y favorecer interacciones benéficas entre especies.

Incluso en suelos con alta presencia de patógenos, la selección adecuada de cultivos —con base en su nivel de susceptibilidad— puede mantener una producción saludable, sostenible y con mayor rendimiento neto.

Ciencia sin fronteras

Esta colaboración entre la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas BUAP y el Centro de Agroecología de la BUAP contó con el respaldo de la Secretaría de Ciencias, Humanidades, Tecnología e Innovación y de la Vicerrectoría de Investigación y Estudios de Posgrado.

El impacto del trabajo ya es reconocido a nivel internacional, con dos galardones otorgados por el American Institute of Physics, que destacan estos artículos como aportaciones clave para el futuro de la ciencia.

Una vez más, la investigación demuestra que entender lo más pequeño del universo también puede ayudar a proteger lo más vital: la tierra que nos alimenta.