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Aseguran 350 tortugas traficadas como “juguetes” en Tamaulipas; 25 ya estaban muertas

Los ejemplares, enviados en paquetería y ocultos en calcetines, fueron rescatados en Matamoros tras un reporte ciudadano; especies están protegidas por la CITES y la NOM-059.

Matamoros, Tamaulipas.— Un total de 350 ejemplares de tortugas de diversas especies fueron asegurados por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), luego de ser detectados dentro de un envío de paquetería donde estaban ocultos y etiquetados como “juguetes”.

El hallazgo ocurrió el 26 de mayo de 2026, cuando personal de una empresa de mensajería reportó un posible traslado irregular de fauna silvestre, lo que derivó en la intervención de autoridades ambientales.

Durante la inspección, se confirmó que los ejemplares viajaban en condiciones de hacinamiento extremo, confinados en recipientes de dimensiones reducidas y envueltos en calcetines, lo que comprometía gravemente su bienestar y supervivencia.

De acuerdo con la identificación preliminar, se trataba de:

  • 344 tortugas casquito (Kinosternon spp.)
  • 2 tortugas adornadas (Terrapene ornata)
  • 4 tortugas mexicanas (Terrapene mexicana)

Al momento del aseguramiento, 25 de las tortugas casquito ya habían muerto, evidenciando el impacto de las condiciones en las que fueron transportadas.

Los ejemplares sobrevivientes fueron trasladados a una Unidad de Manejo en Matamoros, donde recibirán atención especializada para su recuperación. En el operativo participaron también elementos de la Guardia Nacional y del Ejército Mexicano, quienes brindaron seguridad durante el resguardo.

Las especies aseguradas están incluidas en el Apéndice II de la CITES y se encuentran reguladas por la NOM-059-SEMARNAT-2010, lo que implica restricciones para su comercio y posesión.

La Profepa recordó que el tráfico de vida silvestre es un delito federal, sancionado en el artículo 420 del Código Penal Federal, e hizo un llamado a la ciudadanía a denunciar cualquier actividad ilegal relacionada con fauna protegida.

Este caso vuelve a poner sobre la mesa una realidad incómoda: el tráfico de animales sigue operando con métodos cada vez más crueles, donde los ejemplares son tratados como mercancía desechable, con altas tasas de mortalidad incluso antes de llegar a su destino.