Lo que comenzó como una alerta ciudadana por el posible desalojo de un perrito tranquilo y querido terminó en una historia con final distinto: Don Chato, el lomito que vivía en el paradero 16 de Septiembre “B” de la Línea 4 de RUTA, ya fue adoptado oficialmente y tendrá cuidados, atención médica y un hogar.
La historia que movió a usuarios y trabajadores
El pasado 23 de febrero se difundió un llamado de apoyo para Don Chato. El perrito, de edad avanzada, había hecho del paradero ubicado sobre el Periférico Ecológico su refugio cotidiano. Trabajadores y usuarios coincidían en algo: no molestaba, no ladraba y convivía en calma; simplemente buscaba resguardo.
Sin embargo, la posibilidad de que fuera retirado del lugar encendió la preocupación de quienes ya lo consideraban parte del día a día del paradero.

El giro: adopción institucional
Este día se confirmó que Don Chato ya no vivirá en la incertidumbre. La Secretaría de Movilidad y Transporte decidió adoptarlo de manera oficial, convirtiéndolo incluso en la mascota de la dependencia.
La secretaria Silvia Tanús informó que el perrito recibirá atención veterinaria inmediata, vacunación y el cuidado necesario que antes no tenía al vivir en un paradero del transporte público.
“Queremos comunicarle a todas y a todos que Chato ya tiene hogar. Será la mascota de la Secretaría de Movilidad y Transporte”, expresó.
Cuidado, cariño y responsabilidad
Tanús explicó que el cuidado de Don Chato estará a cargo de personal de la dependencia, incluyendo a la subsecretaria Cynthia y la coordinadora de prensa Pilar, quienes, junto con el resto del equipo, se encargarán de su bienestar diario.
También detalló que el lomito será llevado al veterinario para una revisión completa y que recibirá el cariño y la atención que merece, luego de pasar años expuesto a las condiciones del entorno urbano.
Apoyo voluntario, no obligatorio
Aunque se abrió la posibilidad de recibir donaciones como croquetas u otros insumos para Don Chato, la secretaria fue clara: en caso de no recibir apoyos externos, el personal de la Secretaría asumirá los gastos necesarios.
“Si no hay, hacemos la vaquita y con mucho gusto vamos a darle la atención, el cariño y el amor que Chato requiere”, señaló.
Un caso que deja mensaje
La historia de Don Chato no solo tiene un final favorable para un perrito en situación de abandono, también deja una lección sobre empatía, responsabilidad institucional y la importancia de escuchar a la ciudadanía.
De ser el silencioso “guardián” del paradero de la 16 de Septiembre, Don Chato pasa ahora a una nueva etapa: una vida con nombre, cuidados y un lugar donde, por fin, es bienvenido.



