Entre jaulas, números rojos y desinterés ciudadano, el “Club de los Animalitos” baja la cortina tras casi tres décadas… pero el destino de cientos de especies enciende la alerta.
Un cierre anunciado… y doloroso
Después de 27 años de operación, el “Club de los Animalitos”, un zoológico particular ubicado en Tehuacán, anunció su cierre definitivo. La razón, según su propietario, Sergio Gómez Olivier, es clara: mantener el lugar se volvió económicamente insostenible.
Con gastos mensuales que rondan entre los 175 mil y 200 mil pesos —entre alimentación, atención veterinaria, servicios y personal—, los ingresos simplemente ya no alcanzan. El cobro de entrada, de entre 100 y 120 pesos, apenas generaba unos 3 mil pesos semanales.
“Me duele, pero hay que voltear la página”, declaró el empresario, dejando claro que la decisión no fue sencilla.
Más de 120 animales… y un futuro incierto
El zoológico albergaba una amplia variedad de especies: felinos —su principal atractivo—, aves, reptiles, roedores, bisontes, renos, capibaras, llamas y lobos.
Tan solo de felinos, había más de 60 ejemplares entre leones, tigres, panteras y jaguares. Sin embargo, ante la crisis, al menos 20 serán vendidos, mientras que el resto será reubicado o, en algunos casos, permanecerá bajo resguardo de la familia.
El propietario asegura contar con todos los certificados legales de los animales, lo que facilitaría su venta o traslado a otros espacios, incluso en estados como Querétaro, Guanajuato y regiones del norte del país.
¿Rescate o negocio?
El anuncio ha encendido cuestionamientos inevitables:
¿Quién garantizará el bienestar de los animales durante su reubicación o venta?
¿Existen suficientes espacios adecuados para recibirlos?
Aunque Gómez Olivier aseguró que los ejemplares están en buen estado de salud —con alimentación de calidad y atención veterinaria constante—, el proceso de dispersión de estos animales abre un debate incómodo sobre el destino real de la fauna en este tipo de espacios privados.
De proyecto educativo a carga económica
Durante años, el zoológico también funcionó como un espacio educativo, con convenios para que estudiantes realizaran prácticas profesionales. Incluso, en el pasado, ciudadanos defendieron su permanencia ante intentos de clausura.
Hoy, el panorama es distinto: menos visitantes, más gastos y una realidad que terminó por rebasar el proyecto.
Tehuacán se queda sin zoológico
El cierre definitivo está previsto para la primera semana de enero de 2027. Conforme pasen los meses, el número de animales disminuirá progresivamente.
Tehuacán perderá así uno de sus espacios más llamativos, pero la conversación de fondo queda abierta:
el papel de los zoológicos, el abandono institucional y el verdadero compromiso social con la fauna.
Porque cuando el interés se apaga… quienes pagan el precio no son los negocios, son los animales.

