Entre campañas, donaciones y discursos, el abandono animal sigue siendo una deuda pendiente.
En medio de un contexto donde los casos de maltrato y abandono animal siguen encendiendo la indignación social, el Gobierno de Puebla lanzó un mensaje claro: adoptar también es un acto de empatía.
La Secretaría de Bienestar impulsó la campaña “Adopta, no compres”, una jornada que combinó arte, reflexión y acción social, con el objetivo de fortalecer la cultura de respeto hacia los seres sintientes. Como resultado, se lograron recolectar 200 kilos de alimento para mascotas, que serán destinados al albergue “La Manada”, dedicado al rescate y cuidado de animales.


Más allá del discurso: la urgencia animalista
En Puebla —como en gran parte del país— la realidad de miles de perros y gatos sigue marcada por el abandono, la violencia y la indiferencia. Por eso, este tipo de iniciativas no solo buscan promover la adopción, sino generar conciencia en una sociedad donde aún persisten prácticas como la compra de mascotas o la normalización del maltrato.
La titular de la dependencia, Laura Artemisa García Chávez, lo dejó claro: aunque el maltrato animal ya es un delito, el reto es mucho más amplio.
“No debe quedar a voluntad del gobierno el destino de nuestros seres sintientes”, señaló, al tiempo que insistió en la necesidad de fortalecer el marco legal para garantizar condiciones dignas para los animales.



Empatía que aún falta construir
La campaña también logró despertar el interés de ciudadanos en adoptar mascotas rescatadas, un paso importante en un estado donde los albergues suelen operar al límite de su capacidad.
Desde el Congreso local, se reconoció el esfuerzo de estas acciones, mientras que distintas áreas del gobierno estatal se sumaron al mensaje de construir comunidades más empáticas.
Sin embargo, la pregunta sigue vigente:
¿qué tanto se está logrando cambiar la realidad en las calles?
El abandono que no se ve… pero existe
Durante la jornada, la obra “Crónicas de un perro callejero” puso sobre la mesa una realidad incómoda: la vida de miles de animales que sobreviven en condiciones precarias, invisibles para muchos, pero presentes todos los días.
Ahí está el fondo del problema.
Porque mientras las campañas avanzan, el abandono no se detiene.



Entre avances… y pendientes
Las acciones impulsadas por la Secretaría de Bienestar reflejan un esfuerzo institucional por atender una problemática que durante años fue minimizada. Pero también evidencian que el cambio real no depende solo del gobierno.
Adoptar, cuidar y respetar a los animales sigue siendo, en gran medida, una decisión individual.
Y en Puebla, esa conciencia —aunque avanza— todavía está lejos de ser una regla.




