DEJANDO HUELLA

Entrevista perronas con gente de pocas pulgas

AULLIDOS POLÍTICOS

Las noticias que resuenan a nivel local, nacional y mundial

Viridiana, la perrita rescatada en Tehuacán con una herida que le destrozó el cuello y parte de la espalda

Tras meses deambulando por calles de la colonia Santa Cecilia, en Tehuacán, la perrita fue rescatada por TAC y permanece bajo atención veterinaria especializada. Su estado de salud es crítico. La asociación busca reunir información para esclarecer cómo llegó a estas condiciones y determinar si existen elementos para proceder legalmente.

Una herida de dimensiones estremecedoras, tejido expuesto y una infección que compromete seriamente su vida. Así fue encontrada Viridiana, una perrita que durante meses deambuló por las calles de la colonia Santa Cecilia, en Tehuacán, sin que aparentemente recibiera la atención que necesitaba para sobrevivir a una lesión de semejante gravedad.

El caso fue dado a conocer el pasado 1 de noviembre por TAC, Una Protección al Entorno A.C., asociación que logró rescatarla e ingresarla a su programa Resca-TAC para brindarle atención médica. La lesión comienza en el cuello y se extiende prácticamente hasta la mitad de su espalda, dejando una amplia superficie de tejido expuesto y evidenciando el deterioro de su condición física.

Actualmente, Viridiana se encuentra bajo atención veterinaria especializada en la clínica Tehuacán Salvaje. Su estado de salud es sumamente delicado y su pronóstico permanece incierto. Por ahora, los esfuerzos médicos están concentrados en estabilizarla, controlar la infección y atender las graves lesiones que presenta.

Pero más allá de la emergencia veterinaria, su historia abre una pregunta dolorosa: ¿cómo pudo una perrita permanecer durante meses en esas condiciones sin recibir ayuda?

De acuerdo con la información compartida por TAC, Viridiana llevaba meses deambulando por la zona. Una herida de semejantes dimensiones difícilmente pasa inadvertida. Su presencia en las calles debió ser visible para quienes transitaban por el lugar, lo que inevitablemente lleva a reflexionar sobre la indiferencia que todavía existe frente al sufrimiento animal.

No se trata únicamente de preguntarnos quién pudo provocarle semejante lesión, sino también de cuestionar cuántas personas pudieron verla y continuar su camino sin detenerse a buscar ayuda.

La empatía hacia los animales no debería ser una cualidad extraordinaria, sino una responsabilidad básica. No hace falta ser rescatista, veterinario o pertenecer a una asociación para actuar ante un animal que está herido, enfermo o en peligro. A veces, una llamada, un reporte oportuno o buscar apoyo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Por su parte, TAC informó que se encuentra recopilando evidencias y testimonios para conocer las circunstancias que llevaron a Viridiana a este estado y determinar si existen elementos suficientes para proceder legalmente ante posibles actos de crueldad animal extrema.

Desde Ni Perra Idea nos sumamos a este esfuerzo. Cualquier información que permita reconstruir lo ocurrido con Viridiana puede ser importante. Si alguien la vio en la colonia Santa Cecilia, conoce sus antecedentes o tiene datos sobre cómo se produjo esta lesión, puede acercarse a TAC para compartirlos y contribuir al esclarecimiento del caso.

También reconocemos y agradecemos la intervención de TAC, Una Protección al Entorno A.C., por no mirar hacia otro lado, por actuar ante una situación de extrema vulnerabilidad y por mantener su compromiso con la protección de todos los seres sintientes. Su labor demuestra lo importante que es contar con personas y organizaciones dispuestas a involucrarse cuando otros necesitan ayuda.

La historia de Viridiana también nos recuerda una realidad incómoda: el maltrato animal sigue siendo uno de los males de nuestra humanidad. Aunque hoy existe mayor conciencia social, más voces que denuncian y un reconocimiento cada vez más amplio de los animales como seres sintientes, la crueldad, el abandono y la indiferencia siguen presentes.

No podemos permitir que la indignación dure solamente lo que tarda una publicación en volverse viral. La protección animal requiere constancia, denuncias, exigencia de justicia y, sobre todo, empatía.

Viridiana hoy tiene una oportunidad gracias a quienes decidieron intervenir. Su recuperación todavía es incierta, pero su historia merece ser conocida y, especialmente, que se esclarezca lo que le ocurrió.

La lucha contra el maltrato animal no puede abandonarse. Porque ningún ser sintiente debería tener que llegar a semejantes condiciones para que alguien finalmente decida ayudarlo.