DEJANDO HUELLA

Entrevista perronas con gente de pocas pulgas

AULLIDOS POLÍTICOS

Las noticias que resuenan a nivel local, nacional y mundial

Recortan 86% la protección de la vaquita marina

De 11 mil 106 a mil 562 km²: México reduce el área restringida para proteger a una especie de la que sobreviven apenas entre 7 y 10 ejemplares. Ambientalistas advierten que la medida podría agravar el riesgo de extinción.

La vaquita marina, el mamífero marino endémico de México que se encuentra al borde de la desaparición, enfrenta un nuevo escenario de riesgo tras la decisión del Gobierno federal de reducir en 86% la superficie de su polígono de protección en el Alto Golfo de California.

La modificación, impulsada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), disminuye el área de 11 mil 106 a mil 562 kilómetros cuadrados. Esto significa que dejan de estar comprendidos en ese polígono 9 mil 544 km², una extensión equivalente a más de cinco veces el área que permanecerá protegida.

La decisión genera preocupación debido a la situación crítica de la especie: según la información difundida, quedan entre siete y 10 ejemplares vivos. En ese contexto, cualquier cambio en las medidas de conservación adquiere especial relevancia para su supervivencia.

La presidenta Claudia Sheinbaum explicó que la modificación busca conciliar la protección de la vaquita marina con las necesidades económicas y el bienestar de las comunidades pesqueras. Quienes respaldan la medida argumentan que concentrar la vigilancia en una superficie menor permitiría proteger con mayor eficacia las zonas donde todavía se detectan ejemplares.

El investigador Lorenzo Rojas-Bracho, especialista en la recuperación de esta especie, defendió la modificación al señalar que el tamaño del polígono no garantiza por sí solo la conservación. Afirmó que la prioridad debe ser mantener libres de redes de enmalle y agalleras los sitios donde habitan las vaquitas, pues quedar atrapadas en estos aparejos constituye una de sus principales amenazas.

En la misma línea, Diego Ruiz, director del Museo de la Ballena, consideró que una superficie más acotada podría facilitar las labores de vigilancia y concentrar los recursos en las áreas con registros de avistamientos.

Sin embargo, las organizaciones ambientalistas cuestionan que reducir la zona protegida vaya a traducirse en una vigilancia más efectiva. Alejandro Olivera, del Centro para la Diversidad Biológica, advirtió que persisten problemas como la presencia de embarcaciones sin monitoreo satelital y el uso de redes de gran longitud para la pesca de camarón, capaces de poner en riesgo a la vaquita y a otras especies marinas.

Ornela Garelli, activista de Greenpeace, también criticó la reducción y alertó sobre las consecuencias de disminuir la superficie bajo protección cuando la especie enfrenta un riesgo extremo de desaparecer.

El punto central de la controversia es que la zona contemplada en el polígono se reduce en más de cuatro quintas partes, mientras la vaquita marina cuenta con apenas unos cuantos ejemplares conocidos. Aunque sus defensores sostienen que una vigilancia focalizada puede ser más efectiva, sus detractores advierten que reducir el área no resuelve por sí mismo la pesca incidental ni garantiza que las redes dejen de amenazar a los animales.

Con miles de kilómetros cuadrados menos dentro del polígono de protección, el desafío será demostrar que la nueva delimitación mejora realmente la vigilancia y no debilita los esfuerzos para evitar la extinción de una de las especies marinas más amenazadas del planeta.