Dejó la rutina en México para recorrer Sudamérica en motocicleta junto a sus perritas; hoy continúa la aventura con Fatum
En diciembre de 2018, Fink, un diseñador gráfico de 44 años originario de Ciudad de México, decidió cambiar la rutina por una aventura que lo llevaría a recorrer gran parte de América Latina a bordo de su motocicleta, la Rinoceronta, acompañado inicialmente por sus dos perritas, Nouba y Cosa.
La idea surgió del deseo de ofrecerle a Nouba, que ya era mayor y comenzaba a tener problemas en la cadera, una vida más libre y llena de experiencias. Fink ya había viajado con sus mascotas en motocicleta dentro de México y descubrió que eran bien recibidas en los lugares que visitaban.
Así, vendió sus pertenencias, dejó su trabajo y emprendió el viaje sin una ruta completamente definida. Su objetivo inicial era llegar hasta Ushuaia, Argentina, conocida como “el fin del mundo”, pero con el paso de los años la travesía se convirtió en una forma de vida.
De México hasta el extremo sur
Fink y sus dos perritas recorrieron Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. Para continuar hacia Sudamérica tuvieron que transportar la motocicleta en un velero para cruzar el Tapón del Darién y llegar a Colombia.
Desde ahí continuaron por Ecuador, Perú, Chile y Argentina, enfrentando descomposturas de la motocicleta, distintos climas y caminos, además de utilizar otros medios de transporte como camionetas, lanchas, kayak y hasta caballos.
Cuando finalmente llegaron a Ushuaia, la pandemia de covid-19 obligó a modificar sus planes. Sin embargo, Fink decidió continuar disfrutando de cada lugar y de las experiencias que encontraba en el camino.
Con el tiempo, incluso acondicionó una casa rodante que acopló a la parte trasera de la motocicleta, lo que le permitió contar con una alternativa más práctica para vivir mientras recorría el continente.
Para mantenerse económicamente durante la travesía, ha realizado trabajos temporales en el campo, construcción, carpintería y pintura. También aprendió a elaborar piezas de macramé, como pulseras y collares para personas y perros, que vende durante sus recorridos.
La despedida de sus compañeras
Uno de los momentos más difíciles del viaje llegó con la muerte de sus dos perritas.
Nouba murió a los 17 años, algunos años después de iniciado el recorrido. Posteriormente, en 2025, falleció Cosa, cuando estaba por cumplir 19 años.
Fink reconoce que despedirse de ellas fue la experiencia más dolorosa de casi ocho años de viaje, pues ambas habían sido sus compañeras de vida durante mucho tiempo.
Pero cuatro meses después de la muerte de Nouba, apareció inesperadamente una nueva compañera.
Durante una visita a Bariloche, Argentina, Fink acudió a conocer una camada de cachorros. De acuerdo con su relato, la madre de las cachorras tomó a una de ellas, la llevó directamente hasta él y la dejó a sus pies.
El viajero interpretó aquel momento como una señal y decidió adoptarla. La llamó Fatum, palabra que significa “destino” en latín.
Una nueva etapa sobre dos ruedas
Desde entonces, Fatum se convirtió en su nueva compañera de viaje. Fink asegura que ambos desarrollaron una conexión inmediata y que pueden entender las necesidades y estados de ánimo del otro.
La pequeña perrita ahora ocupa el asiento del copiloto de la Rinoceronta y continúa recorriendo junto a él distintos puntos de Sudamérica.
Para Fink, viajar con perros implica algunos desafíos adicionales, principalmente por los trámites que deben realizarse al cruzar las fronteras, como certificados médicos, cartillas de vacunación y otros requisitos. A pesar de ello, asegura que volvería a hacerlo.
El camino como destino
Después de casi ocho años de aventura, Fink no tiene una ruta definitiva ni un destino final. Ha regresado en varias ocasiones a distintas ciudades de Sudamérica y asegura que lo más importante de su experiencia no han sido los lugares visitados, sino las personas que ha conocido, las amistades que ha construido y los momentos compartidos.
Su historia también cambió su manera de entender la felicidad. Para él, sus perros le han enseñado a disfrutar el presente y a no preocuparse constantemente por lo que vendrá.
Mientras la Rinoceronta siga avanzando, Fink y Fatum continuarán recorriendo el continente, dejando que el camino marque el rumbo y descubriendo nuevas historias en cada parada.
