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Matan a tecladista de Camilo Séptimo, su familia y hasta a su lomito Golden Retriever en Atizapán

onathan Meléndez, su esposa embarazada, su hija de 3 años y una trabajadora del hogar fueron asesinados en su departamento. Su perro también fue encontrado sin vida y maniatado; un niño de 6 años sobrevivió al ataque.

El ataque que terminó con una familia y su lomito

La tarde del 1 de septiembre de 2026, un departamento del fraccionamiento Grand Viure, en la Zona Esmeralda de Atizapán de Zaragoza, Estado de México, se convirtió en escenario de un multihomicidio que dejó cuatro personas asesinadas y una víctima más que también merece ser nombrada: el perro de la familia.

Entre las víctimas se encontraba Jonathan Samuel Meléndez Ochoa, de 38 años, tecladista, productor musical y compositor relacionado con la banda mexicana Camilo Séptimo. Junto a él fueron asesinadas su esposa, Ana Paola Barragán, de 35 años y con aproximadamente cuatro meses de embarazo; su hija Sofía, de apenas 3 años; y una trabajadora del hogar de 21 años.

Pero la violencia no terminó con las cuatro víctimas humanas.

El perro de la familia también fue asesinado. La Fiscalía General de Justicia del Estado de México confirmó que el canino fue localizado sin vida y maniatado dentro del inmueble. Reportes posteriores identificaron al animal como un Golden Retriever.

De acuerdo con la reconstrucción difundida sobre el caso, el presunto agresor habría ordenado que el perro fuera amarrado para evitar que sus ladridos alertaran a otras personas. La versión señala que Ana Paola habría sujetado al animal siguiendo las instrucciones del atacante antes de que continuara la agresión. Este elemento forma parte de las indagatorias y reconstrucciones periodísticas del crimen.

Un niño sobrevivió escondido

En medio de la tragedia, un menor de 6 años logró sobrevivir. El niño fue localizado dentro del departamento sin signos aparentes de violencia y, de acuerdo con los reportes, habría permanecido escondido durante el ataque. Posteriormente quedó bajo resguardo de sus familiares.

Las autoridades establecieron que el crimen habría ocurrido entre las 17:30 y las 19:40 horas del martes 1 de septiembre. Los cuerpos fueron localizados esa misma noche, alrededor de las 23:50 horas, luego de que se solicitara la intervención de las autoridades.

Un socio habría utilizado una relación de confianza

La investigación llevó a la detención de dos hombres identificados como Diego Sebastián “N” y Gerardo “N”, quienes fueron señalados como probables responsables.

Uno de ellos, Diego Sebastián “N”, era socio de Jonathan Meléndez. De acuerdo con las autoridades, habría utilizado esa relación de confianza para ingresar al domicilio. El segundo detenido, Gerardo “N”, es investigado por su probable participación en los hechos. Ambos fueron detenidos con apoyo de autoridades federales y de la Ciudad de México.

La principal línea de investigación apunta inicialmente a un posible robo o conflicto económico, aunque la Fiscalía mexiquense todavía investiga las circunstancias y el móvil definitivo del multihomicidio.

Los detenidos permanecen a disposición de las autoridades ministeriales y será la investigación la que determine su responsabilidad jurídica.

Un lomito que solo conocía el amor de su familia

En medio de esta tragedia, hay una víctima que tampoco puede quedar en el olvido: el Golden Retriever de la familia.

Era un perro que no entendía de conflictos, dinero ni venganzas. Solo conocía a su familia, su casa y el amor de quienes lo cuidaban. Y es posible imaginar que, mucho antes de ser amarrado, ya había percibido que algo no estaba bien.

Los perros escuchan, huelen y sienten el miedo de quienes los rodean. Aquel lomito probablemente escuchó voces extrañas, percibió la tensión y vio cómo el peligro entraba a su hogar, sin entender por qué aquello que siempre había sido su lugar seguro estaba convirtiéndose en una escena de terror.

Y entonces ocurrió una de las partes más dolorosas de esta historia: su propia familia habría sido obligada a amarrarlo para impedir que ladrara.

No fue una decisión de las víctimas. No fue que quisieran silenciarlo. Fue una familia amenazada, obligada a sujetar a su propio perro mientras también intentaba sobrevivir.

El lomito quedó atado y posteriormente fue asesinado.

Quizá nunca sabremos qué pasó por su cabeza durante esos últimos momentos. Pero sí sabemos algo: él no tenía ninguna culpa.

No sabía quiénes eran los agresores. No sabía por qué su familia estaba en peligro. No podía comprender por qué la persona que amaba tenía que amarrarlo.

Solo era un perro que amaba a su familia y que, probablemente, intentó protegerla como tantas veces lo había hecho: ladrando.

Su vida también fue arrebatada aquella noche.

Y por eso, entre los nombres de las víctimas de este crimen, también debe recordarse al lomito que murió en su propia casa, junto a la familia que amaba.

Imágenes de honasmelendez vía Instagram