Las compras provenientes de Taiwán, Brasil y China registraron fuertes caídas durante el primer semestre de 2026; China concentró 79% de la disminución total.
Las nuevas medidas arancelarias implementadas por México comenzaron a reflejarse en una fuerte reducción de las importaciones provenientes de países sin tratados de libre comercio, particularmente de Asia, de acuerdo con datos de la Secretaría de Economía.
Durante el primer semestre de 2026, las compras correspondientes a mil 463 fracciones arancelarias pasaron de 18 mil 444 millones de dólares entre enero y junio de 2025 a 14 mil 446 millones, lo que representa una disminución anual de 21.7 por ciento.
Entre los países más afectados destacó Taiwán, cuyas ventas hacia México dentro de las fracciones consideradas disminuyeron 32.5 por ciento, al pasar de 409 a 276 millones de dólares. En segundo lugar se ubicó Brasil, con una reducción de 28.7 por ciento, al bajar de 305 a 218 millones de dólares.
China concentra la mayor caída
Aunque China ocupó el tercer lugar en términos porcentuales, con una disminución de 26.3 por ciento, fue el país que registró la mayor reducción en términos absolutos debido al volumen de su comercio con México.
Las importaciones chinas consideradas en el paquete arancelario pasaron de 12 mil 33 millones a 8 mil 869 millones de dólares, una disminución de aproximadamente 3 mil 164 millones de dólares.
De acuerdo con los datos, la reducción de las compras procedentes de China explicó alrededor de 79 por ciento de toda la disminución registrada entre las mil 463 fracciones arancelarias.
La estrategia del Gobierno Federal busca reducir la entrada de productos asiáticos y fortalecer a la industria nacional, en un contexto marcado también por la presión de Estados Unidos para disminuir la dependencia de China y reforzar las cadenas productivas de América del Norte.
Remolques, autopartes y calzado, entre los más afectados
Por sectores, las mayores reducciones se observaron en las importaciones de remolques, con 53.4 por ciento; autopartes, 40 por ciento; calzado, 36.2 por ciento; y motocicletas, 31.6 por ciento.
También disminuyeron las compras de productos siderúrgicos en 29.7 por ciento, electrodomésticos en 29 por ciento y automóviles ligeros en 23 por ciento.
En el caso específico de China, el impacto fue todavía mayor: las importaciones de calzado cayeron 59.1 por ciento, mientras que las de remolques retrocedieron 48.1 por ciento y las de motocicletas 48 por ciento. Las autopartes chinas bajaron 46.9 por ciento.
En automóviles ligeros, las compras procedentes de China pasaron de 3 mil 344 millones a 2 mil 159 millones de dólares, una reducción de mil 185 millones.
Taiwán pide diferenciarse de China
Ante el impacto de las medidas, una fuente del gobierno de Taiwán pidió a México distinguir entre las empresas taiwanesas y las chinas, al advertir que los nuevos aranceles ya están afectando el comercio bilateral y las cadenas de suministro de compañías taiwanesas.
La postura taiwanesa plantea que una mayor cooperación económica con México podría contribuir a fortalecer la resiliencia de las cadenas productivas de América del Norte, debido a la estrecha integración de la industria de Taiwán con Estados Unidos.
Industria nacional comienza a mostrar señales positivas
Uno de los sectores que empieza a observar una recuperación es el calzado mexicano. En junio, su producción registró un crecimiento anual de 2.2 por ciento, el primero después de 33 meses consecutivos de retrocesos.
Juan Carlos Cashat Usabiaga, presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Calzado (CANAICAL), calificó el resultado como una señal positiva después de meses de contracción en producción, empleo y PIB.
Sin embargo, Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Banco Base, advirtió que aunque los aranceles pueden contribuir a reducir la dependencia de Asia y fortalecer las cadenas regionales, también representan un riesgo para México en el marco de la próxima revisión del T-MEC.
La evolución de estas medidas será clave para determinar si la reducción de importaciones asiáticas se traduce en un mayor impulso para la producción nacional o genera nuevas presiones sobre los costos, las cadenas de suministro y la relación comercial con Estados Unidos.
