Un menor de 3 años fue atacado por un jaguar en un rancho de Aguascalientes que ya había sido clausurado por PROFEPA por manejo ilegal de fauna silvestre; los animales nunca fueron retirados del lugar.
Un ataque que pudo evitarse
Lo que debía ser una visita terminó en un momento de terror. El pasado 12 de julio, un niño de apenas 3 años fue atacado por un jaguar en el rancho turístico “Delustone”, ubicado en la carretera federal 25, en Aguascalientes.
El felino alcanzó al menor y le provocó una mordedura, generando escenas de angustia entre familiares y testigos, quienes auxiliaron al pequeño y solicitaron atención médica. Aunque las heridas fueron superficiales y no comprometieron órganos vitales, el riesgo fue real.
Y aquí viene lo más grave: este lugar ya había sido clausurado meses antes por irregularidades.


Un sitio irregular… que nunca dejó de operar
Desde febrero de este año, la PROFEPA había detectado múltiples anomalías en el rancho:
- 44 animales silvestres sin acreditar procedencia legal
- Falta de permisos de la SEMARNAT
- Ausencia de Plan de Manejo, obligatorio por ley
- Sin personal especializado para tratar fauna silvestre
Entre los ejemplares había cinco jaguares, pumas, linces, cebras, bisontes, lémures, macacos y papiones, todos en condiciones cuestionables.
Aunque se impuso una clausura total temporal, los animales nunca fueron trasladados a un espacio adecuado. Peor aún: el lugar continuó operando como si nada.


El jaguar nunca debió estar ahí
El jaguar es una especie protegida en México, un ser sintiente que no debe estar amarrado, exhibido ni en contacto con personas.
Sin embargo, eso ocurrió. Y terminó en un ataque que, aunque no fue fatal, pudo haber tenido consecuencias mucho más graves. Los dueños del rancho intentaron minimizar el hecho, asegurando que el animal “solo estaba jugando”. Pero cuando hablamos de fauna silvestre, no existen juegos seguros.
¿De quién es la responsabilidad?
Este caso deja una pregunta que incomoda:
¿qué pasa cuando una clausura no se cumple y nadie actúa?
La PROFEPA ya tenía conocimiento de las irregularidades. Sabía que el lugar no cumplía con las condiciones mínimas para operar, y aun así, permitió que los animales permanecieran ahí.
Hoy, tras el ataque, se espera que tanto la autoridad ambiental como la Fiscalía de Aguascalientes investiguen y deslinden responsabilidades.
Cuando la negligencia pone en riesgo a todos
Este no es solo un caso de mal manejo… es el reflejo de un sistema que falla en proteger tanto a la fauna como a las personas.
Porque cuando un sitio clausurado sigue operando, la ley pierde sentido.
Y cuando la fauna silvestre es tratada como espectáculo, las consecuencias llegan tarde o temprano.
Desde la manada de Ni Perra Idea lo decimos claro:
los animales no son atracciones, y la negligencia no puede seguir costando vidas —ni humanas ni animales—.
