Acusación anónima advierte hostigamiento y uso indebido de información personal; caso ya habría sido reportado a autoridades universitarias
Una denuncia anónima recibida por Ni Perra Idea expone un presunto caso de acoso sexual dentro del Complejo Cultural Universitario (CCU), donde un trabajador señalado como maestro BUAP habría incurrido en conductas inapropiadas hacia integrantes de compañías artísticas.
El denunciante, quien afirma haber formado parte de una de estas compañías hasta finales de 2025, decidió mantener su identidad en reserva por miedo a posibles represalias, una preocupación que —asegura— no es menor dentro del entorno universitario.
De acuerdo con su testimonio, el señalado, identificado como Iván G., habría utilizado redes sociales para establecer contacto sin consentimiento y posteriormente enviar mensajes e imágenes de carácter sexual, además de realizar propuestas insinuantes vinculadas a supuestos beneficios laborales.
El relato también apunta a un posible uso indebido de datos personales, ya que tras bloquear el contacto inicial, el denunciante comenzó a recibir mensajes vía telefónica, pese a no haber compartido su número directamente.
Más allá de un caso aislado, el testimonio advierte que podrían existir más personas afectadas, incluyendo alumnos, becarios y personal administrativo, señalando que este tipo de conductas no serían recientes.
Según la denuncia, la situación ya fue reportada por correo electrónico a instancias como rectoría, la oficina de la abogada general y la dirección del CCU. Sin embargo, la única acción que se habría tomado hasta el momento sería el cambio de área del señalado dentro de la misma universidad.
Este punto es especialmente delicado, ya que —si se llegara a comprobar la veracidad de los hechos— abriría cuestionamientos hacia quienes hayan atendido estas denuncias de acoso y el criterio que abrían aplicado para «resolver» estos reportes.
Ni Perra Idea deja claro que esta información corresponde a un testimonio anónimo y que no existe hasta ahora una resolución oficial que confirme los hechos, pero considera fundamental visibilizar este tipo de señalamientos, especialmente cuando se repite un elemento clave: el miedo a denunciar abiertamente.
Porque cuando alguien decide hablar —aunque sea desde el anonimato— no siempre es por comodidad, sino por necesidad.
Y si estas acusaciones resultaran ser ciertas, el problema no solo sería la conducta de una persona, sino todo lo que permite que eso siga pasando en silencio.
Denunciar no debería costarte tu tranquilidad.

