Investigadoras mexicanas destacan la importancia de formar nuevas generaciones capaces de cuestionar, investigar y transformar el conocimiento desde la ciencia.
Desde el Salón Barroco del Edificio Carolino, en la BUAP, el mensaje fue claro: el futuro de la ciencia también depende de las jóvenes. Durante la Cátedra Magistral “Dra. Matilde Montoya”, las investigadoras Annie Pardo Cemo y Rosaura Ruiz Gutiérrez coincidieron en la necesidad de fortalecer el pensamiento científico desde edades tempranas, así como abrir más espacios para la participación femenina en este ámbito.
El encuentro, impulsado en coordinación con legisladoras del Congreso del Estado y el Consejo Consultivo Académico, permitió que estudiantes —tanto de manera presencial como a través de transmisión digital— conocieran de primera mano las experiencias, investigaciones y reflexiones de dos referentes en la ciencia mexicana.
Uno de los momentos centrales fue la intervención de la doctora Annie Pardo, quien abordó sus estudios sobre la Fibrosis Pulmonar Idiopática (FPI), una enfermedad respiratoria progresiva y letal en corto plazo. Su trabajo, desarrollado en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), permitió replantear la comprensión de este padecimiento.
Lejos de considerarse una enfermedad inflamatoria, Pardo explicó que la FPI responde a un proceso de daño y reparación anómalo a nivel celular. Este hallazgo abrió nuevas líneas de investigación y posibles tratamientos enfocados en mecanismos moleculares específicos.
Además, destacó avances recientes como la secuenciación de ARN de célula única, una herramienta que ha permitido identificar más de 40 tipos celulares en el pulmón, facilitando el diseño de terapias más precisas. Sin embargo, subrayó que cada respuesta científica abre nuevas interrogantes, las cuales deberán ser atendidas por futuras generaciones.
“Las jóvenes tienen que abordar lo que aún falta por resolver”, expresó, en un llamado directo a las estudiantes presentes.
Por su parte, la doctora Rosaura Ruiz, titular de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, centró su participación en la importancia de enseñar desde la escuela el origen de la vida y el universo bajo un enfoque científico.
Durante su intervención, explicó que la evolución biológica no es un concepto abstracto, sino un proceso comprobado que describe la transformación de las especies a lo largo del tiempo. Retomando las aportaciones de Charles Darwin, enfatizó que la ciencia ha permitido entender la diversidad de la vida a partir de procesos naturales, alejados de explicaciones estáticas o dogmáticas.
Ruiz también señaló que conceptos como selección natural, mutación y herencia genética forman parte de una visión moderna del conocimiento, la cual debe ser transmitida desde la educación básica para fomentar una comprensión más crítica del mundo.
La Cátedra “Dra. Matilde Montoya” se consolida así como un espacio de diálogo entre ciencia, educación y sociedad, donde el objetivo no solo es difundir conocimiento, sino también inspirar a nuevas generaciones de mujeres a involucrarse en la investigación científica.
En un contexto donde la participación femenina en la ciencia aún enfrenta retos, el mensaje desde la BUAP apunta a una dirección clara: cuestionar, investigar y entender el mundo sigue siendo una tarea urgente… y cada vez más necesaria.







