Más de 11 mil personas se suman a jornadas de limpieza, mientras uno de los ríos más contaminados del país intenta respirar
La cuenca del río Atoyac —símbolo de la crisis ambiental en el centro del país— vuelve a ser escenario de esfuerzos ciudadanos e institucionales para contener el daño. En lo que va de las jornadas de limpieza de 2026, se han retirado 4,883 toneladas de residuos sólidos, una cifra que evidencia tanto la magnitud del problema como la urgencia de soluciones de fondo.

Un río que carga toneladas de abandono
De acuerdo con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), en estas acciones han participado 11,911 personas, quienes han intervenido cerca de 369 kilómetros de cauces y barrancas. Los resultados son contundentes:
- 2,853 llantas retiradas
- 325 metros cúbicos de cascajo
- 7,775 metros cúbicos de azolve
- Toneladas de plásticos, PET y desechos urbanos
Más allá de las cifras, lo que se limpia es el reflejo de años de descuido, descargas irregulares y una cultura ambiental aún frágil.
Zahuapan: otro afluente en la misma batalla
El pasado 26 de marzo, la quinta jornada del año se trasladó al río Zahuapan, en Tlaxcala, donde autoridades y ciudadanía intervinieron un tramo a la altura de La Garita.
Ahí, entre márgenes invadidas por basura, se retiraron residuos de todo tipo: plásticos, escombro, maleza y llantas, en un intento por devolverle al afluente condiciones mínimas de salud ambiental.
¿Limpieza o contención?
Aunque estas jornadas forman parte de una estrategia integral en la que participan los tres niveles de gobierno y la sociedad civil, el reto sigue siendo estructural.
La limpieza ayuda a:
- Reducir riesgos de inundación
- Mejorar la capacidad hidráulica
- Mitigar impactos inmediatos en el ecosistema
Pero no ataca de raíz el problema: las descargas contaminantes, la mala gestión de residuos y la falta de vigilancia efectiva.
Lo que viene: más jornadas, misma urgencia
Para este 2026, se tienen programadas 22 jornadas de limpieza en municipios de la cuenca del Alto Atoyac. El objetivo: mantener los trabajos de saneamiento y fortalecer la cultura ambiental.
Sin embargo, especialistas y activistas han insistido en que estas acciones deben ir acompañadas de medidas más estrictas contra quienes contaminan, así como políticas públicas sostenidas que prioricen la recuperación real del río.
El llamado: no más basura al río
La Profepa reiteró el llamado a la ciudadanía a evitar tirar residuos en ríos y barrancas. Pero en el fondo, el mensaje es más amplio: la recuperación del Atoyac no depende solo de jornadas de limpieza, sino de un cambio profundo en la relación con el entorno.
Porque mientras se sigan sacando toneladas de basura, la pregunta seguirá flotando en el agua. ¿Cuánto más puede resistir el Atoyac?

